Reseña novela: Las cenizas de Ángela de Frank McCourt
Un tiemblarrodillas es el acto propiamente dicho, realizado contra una pared, con el hombre y la mujer de puntillas, con tanta tensión que les tiemblan las rodillas a causa de la excitación.
Aquel tiemblarrodillas dejó a Ángela en estado interesante y, por supuesto, hubo habladurías.
Este breve extracto que te copio de la novela de la que hoy te hablo, no es que sea especialmente significativo, me hizo gracia y me lo marqué. Narra la concepción del protagonista de la novela, Frankie, que es el autor del libro. Las cenizas de Ángela es una autobiografía novelada preciosa, que me ha encantado y que desde luego, te recomiendo sin ninguna duda.
Las cenizas de Ángela fue Premio Pulitzer en 1997 y casi 30 años después continúa conmoviendo y maravillando.
Cuando leo una preciosidad como esta novela, tan, tan bien escrita, me invade la envidia, me pregunto si alguna vez seré capaz de escribir tan bien. Claro que yo he vivido como he vivido, muy bien, y Frank McCourt narra en esta novela su propia historia, terrible, lo cual a su vez, dota a lo que cuenta del doble del valor que tiene. Que alguien que ha vivido la infancia que narra McCourt en Las cenizas de Ángela, haya sido capaz de sobreponerse y llegar a ganar el Pulitzer en 1997 es algo encomiable. He de decir que la novela tiene a mi parecer un único defecto grave, el título, malísimo, no le hace justicia a un libro tan bueno. Fuera de esto, maravillosa lectura sobre la vida en la Irlanda de principios de siglo XX, parece mentira que no haga 100 años todavía, el mundo fuese tan distinto del mundo que yo he vivido. Merece la pena conocer cómo ha sido el mundo para comprender mucho de lo que somos. El papel y el peso de la religión, el hambre, la violencia sobre la mujer, que puede tener muchas caras o la consideración de la infancia son algunos de los temas que Frank McCourt aborda en esta fabulosa historia, que es la suya propia, la de su familia.
¿De qué trata la novela Las cenizas de Ángela?
Comienza con Ángela, una inmigrante irlandesa en Brooklyn, que es embarazada por otro extranjero como ella y como resultado nace Frankie. Se casan obligados y comienza la mala vida de ella. El marido es un borracho y vago, jamás le pone la mano encima, pero de no ser por ella se morirían de hambre. Después de Frankie, nacen Malachy, dos gemelos y una niña que no vive mucho. Fallecida ésta, Ángela cae en una fuerte depresión y con la ayuda del vecindario y de la familia de ella en Irlanda, regresan a Limerick, de donde es ella.
La familia aunque los ayuda, son muy desapegados y tampoco van sobrados de recursos. El marido continúa bebiéndose el poco dinero que consiguen y los dos gemelos mueren de malnutrición, porque comen pan y agua azucarada. Viven en condiciones insalubres y siempre al límite. Frank contrae tifus y una conjuntivitis mal curada que va a arrastrar al menos hasta los 19 años que dura la novela. No te lo cuento todo, pero de verdad una preciosidad, hasta los 19 años que consigue el dinero para poder regresar a América a labrarse un futuro.
¿Por qué recomiendo leer la novela Las cenizas de Ángela de Frank McCourt?
Por varias cosas; principalmente porque está muy bien escrita, no puedes parar de leer y resulta muy conmovedora. Y no menos importante, porque en tanto la vida del autor, es un documento histórico fidedigno, de las penurias tremendas que algunos seres humanos han pasado no hace apenas nada y aquí mismo. Cuál ha sido el papel de la iglesia, cómo se ha tratado a la infancia y las mujeres, las relaciones sociales. El auxilio social, la medicina para pobres, el alcoholismo, las relaciones familiares. De verdad que merece mucho la pena sumergirse en esta novela. Tiene continuación, es una trilogía.
Ficha técnica:
Título: Las cenizas de Ángela
Autor: Frank McCourt
Editorial: Maeva
Fecha primera edición: 1996
Número de páginas: 506
Nota de Janu Huerta: 8.9
Otros libros de la autora:
Comentarios
¡Hola, Janu! Qué alegría leerte de nuevo por aquí. Me ha encantado tu reseña sobre Las cenizas de Ángela. Es uno de esos libros que te marcan, y me ha parecido muy valiente por tu parte confesar esa "envidia sana" que sientes ante la escritura de McCourt; creo que a todas las que nos gusta escribir nos pasa lo mismo cuando nos topamos con una obra tan redonda. Me ha hecho mucha gracia que destaques el término del "tiemblarrodillas". Es cierto que, aunque McCourt narre una infancia terriblemente dura en la Irlanda de principios del siglo XX, tiene esa capacidad de introducir momentos así que te sacan una sonrisa en medio de tanta miseria. Coincido totalmente contigo en varios puntos de tu análisis: El valor del autor: Como bien dices, es encomiable que alguien que creció rodeado de hambre, suciedad y la violencia de esa época fuera capaz de transformar todo ese dolor en una obra ganadora del Pulitzer. La crítica al título: Me ha parecido súper interesante tu comentario sobre que el título es "malísimo" y no le hace justicia a la calidad del libro. ¡Es verdad que a veces un título no termina de encajar con la grandeza de lo que hay dentro! Los temas sociales: Es increíble, como mencionas, que no haga ni 100 años de aquello y el mundo fuera tan distinto, especialmente en lo que respecta al peso de la religión y la consideración de la infancia. Gracias por traernos siempre estas joyas y por analizar con tanta sinceridad no solo la trama, sino lo que te hace sentir como autora. Me dejas con muchas ganas de releerlo bajo tu perspectiva. ¡Un abrazo fuerte!
¡Hola, Janu! Qué buena reseña te has marcado de este clásico. Me ha encantado leer tu perspectiva, sobre todo porque comparto contigo esa sensación de asombro ante la capacidad de Frank McCourt para escribir algo tan redondo y conmovedor partiendo de una infancia tan terriblemente dura. Es totalmente comprensible esa "envidia" sana que mencionas al leer una prosa tan bien cuidada; lograr esa maestría habiendo crecido en esas condiciones de miseria y desamparo en Limerick es algo fuera de serie. Me ha hecho mucha gracia que rescataras el término del "tiemblarrodillas" del principio, un toque de humor genial que demuestra cómo el autor sabe aliviar la dureza del relato. Por otro lado, me ha parecido súper interesante y valiente tu crítica al título. Tienes toda la razón: a veces un título se queda muy corto o no termina de hacer justicia a la magnitud y los temas tan profundos que se tratan dentro, como el peso asfixiante de la religión, el alcoholismo o la desprotección de la infancia en aquella época. Parece increíble que no haga ni un siglo de todo eso y el mundo haya cambiado tanto. Gracias por el análisis y por la recomendación detallada, dan muchas ganas de adentrarse en la trilogía. ¡Un abrazo fuerte!
Janu, qué gusto volver a leerte con una reseña tan sentida. Las cenizas de Ángela es uno de esos libros que te remueven por dentro, y me ha encantado cómo has sabido transmitir esa mezcla de ternura, crudeza y admiración que provoca la historia de McCourt. Coincido contigo en que es una obra que deja huella, no solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta: esa prosa limpia, honesta, casi inocente, que hace que incluso los momentos más duros se lean con una humanidad desbordante. Me ha hecho sonreír que rescataras lo del “tiemblarrodillas”. Es verdad que McCourt tiene ese don para colar pequeñas chispas de humor en medio de un panorama devastador, y eso es precisamente lo que hace que la novela sea tan especial. Y totalmente de acuerdo contigo en lo del título… cuesta creer que una historia tan poderosa lleve un nombre tan poco atractivo. Si no fuera por las recomendaciones, muchos la dejarían pasar sin saber la joya que se pierden. También me ha gustado mucho cómo destacas el valor histórico del libro. A veces pensamos que la miseria, el hambre o la violencia doméstica son cosas lejanas, y sin embargo están ahí, a la vuelta de un par de generaciones. Leer a McCourt es asomarse a un mundo que existió hace nada y que explica muchísimo de lo que somos hoy. Gracias por traer esta novela al blog y por tu forma tan honesta de compartir lo que te provoca. Da gusto encontrar reseñas que no solo informan, sino que contagian ganas de leer.