Reseña La víspera de Manuel Jabois: una familia que es mejor no remover.
Hay escritores a los que uno llega por sus novelas y otros a los que conoce mucho antes de abrir uno de sus libros. Con Manuel Jabois me pasa lo segundo. Periodista, articulista, escritor y propietario de una de esas maneras de escribir que reconoces aunque te quiten la firma, llevaba tiempo queriendo traerlo al blog.
Y he elegido La víspera, su nueva novela, publicada por Alfaguara en mayo de 2026.
He de decir que me ha gustado mucho.
Es además una novela bastante peculiar porque Jabois construye más de doscientas páginas alrededor de un único día, el 30 de diciembre, y de una mujer, Amalia Constenla, que al día siguiente cumple 65 años.
Fuera de su casa están pasando cosas.
Dentro, bastantes más de las que parece.
Y quizá esta sea la mejor manera de definir La víspera: una novela sobre todo aquello que ocurre dentro de una familia cuando aparentemente no está ocurriendo nada.
La víspera de Manuel Jabois es una novela sobre la familia, pero no precisamente sobre la familia feliz.
Amalia está preparando su cumpleaños.
Limpia, cocina, organiza, espera a sus hijos. Hace esas cosas que tantas madres han hecho durante toda su vida y que los demás han terminado considerando parte natural del funcionamiento de una casa.
Pero Jabois no ha escrito una novela costumbrista sobre una señora preparando una celebración familiar.
Menos mal.
Mientras Amalia prepara la comida, en el pueblo han desaparecido dos niños. La policía, los periodistas y los vecinos comienzan a movilizarse y aquello que inicialmente parece una historia paralela va creando una sensación cada vez más incómoda.
Hay algo que no termina de encajar.
Y empiezas a leer buscando una respuesta.
El truco de Jabois consiste en que mientras tú miras hacia un sitio, él está construyendo la novela en otro.
Porque los niños desaparecidos importan, evidentemente, pero el verdadero misterio de La víspera está dentro de la casa de Amalia.
De qué va La víspera de Manuel Jabois.
Amalia Constenla cumple 65 años el 31 de diciembre.
Estamos en Galicia y es 30 de diciembre. La víspera.
Amalia pasa el día preparando la celebración familiar mientras espera la llegada de sus hijos. Vive con Ramón, su marido, un hombre más bien instalado en la comodidad de observar cómo la vida sucede alrededor suyo.
Sus hijos son Mon y Chami.
Mon fue futbolista, conoció el éxito y el dinero y ahora vive una existencia bastante menos brillante. Chami es diferente, más vulnerable, más perdido y también más dependiente de su madre.
Y Amalia es el centro alrededor del cual gira todo.
Una mujer que limpia, cocina, organiza, decide, recuerda y protege.
Sobre todo protege.
Porque esta novela plantea una pregunta bastante incómoda:
¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar para proteger a tu familia?
Mientras tanto, fuera de casa, dos niños de diez y once años han desaparecido durante una carrera popular. El pueblo empieza a llenarse de policías y periodistas y la búsqueda va ocupando las conversaciones.
Pero Jabois va dejando pequeñas cosas por el camino.
Recuerdos.
Silencios.
Frases aparentemente inocentes.
Historias que nadie termina de contar.
Y uno empieza a comprender que en esta familia, como probablemente en todas, hay cosas que se saben pero no se preguntan.
No te cuento más.
Y en esta novela concretamente te recomiendo que tampoco busques demasiado antes de leerla.
Amalia Constenla: una madre inolvidable.
Para mí, lo mejor de La víspera es Amalia.
Con bastante diferencia.
No sé si me cae bien.
Probablemente no.
Pero me parece un personaje estupendo.
Jabois se aleja muchísimo de esa figura literaria de la madre abnegada, bondadosa y sacrificada que tantas veces hemos leído.
Amalia también se sacrifica.
Pero cuidado con Amalia.
Es invasiva, controladora, incansable, sarcástica y capaz de justificar determinadas cosas con una lógica que únicamente parece funcionar dentro de su propia cabeza.
Y al mismo tiempo resulta perfectamente reconocible.
Porque su vida se ha construido alrededor de los demás.
Ha cuidado.
Ha protegido.
Ha solucionado.
Ha callado.
Y lleva décadas ejerciendo de pegamento de una familia que quizá se habría deshecho hace mucho tiempo sin ella.
El problema es que proteger demasiado también puede convertirse en una forma de destruir.
Y ahí está, para mí, una de las ideas más interesantes de la novela.
Una familia normal. Como todas.
Hay una idea que recorre La víspera y que me ha gustado especialmente: esa obsesión que tenemos por considerar nuestra propia familia normal.
Todas las familias son normales desde dentro.
Hasta que empiezas a preguntar.
Jabois escribe sobre esas pequeñas alianzas familiares, los secretos conocidos por todos que nadie verbaliza, los hijos a los que se les perdona demasiado, las madres que saben más de lo que dicen, los padres que prefieren no enterarse y esa especie de pacto tácito según el cual hay determinadas preguntas que es mejor no hacer.
Y esto lo hace sin necesidad de convertir la novela en un dramón.
Al contrario.
Hay bastante humor.
Un humor muy gallego, por decirlo de alguna manera. Seco, ligeramente absurdo, que aparece incluso en situaciones bastante oscuras.
Eso hace que la novela resulte todavía más inquietante.
Porque las familias funcionan así.
Puedes estar hablando de algo terrible y treinta segundos después alguien pregunta si queda tortilla.
Manuel Jabois escribe muy, muy bien.
Esto tampoco debería sorprender demasiado a quien haya leído sus artículos.
Pero una cosa es escribir una columna estupenda y otra sostener una novela.
Jabois sabe hacerlo.
Tiene una prosa muy personal, llena de observaciones aparentemente pequeñas que de repente te obligan a detenerte.
Hay frases magníficas.
También hay párrafos largos, digresiones y momentos en los que parece que la historia se ha detenido mientras Jabois se entretiene observando a un personaje.
A mí no me molesta.
Porque escribe lo suficientemente bien como para que quieras seguir escuchándolo.
Y además hay algo que valoro especialmente: no explica demasiado.
No te entrega a los personajes completamente resueltos.
No subraya cada intención.
No coloca un cartel delante de cada secreto.
Te obliga a participar.
Y cuando llegas al final entiendes por qué.
El final de La víspera.
Aquí tengo que andar con muchísimo cuidado.
No voy a contártelo.
Solo diré una cosa:
el epílogo mejora la novela.
Mucho.
Hay finales que sirven para cerrar una historia y hay otros que consiguen que vuelvas mentalmente hacia atrás y reconsideres cosas que ya habías leído.
Este pertenece al segundo grupo.
Cuando terminé La víspera tuve la tentación de regresar a determinadas páginas.
Y eso siempre me parece una señal magnífica.
Jabois no te entrega todas las respuestas perfectamente ordenadas, ni creo que pretenda hacerlo.
Quedan zonas oscuras.
Cosas que interpretar.
Incluso alguna duda.
Pero precisamente ahí reside parte de la gracia.
Porque si La víspera habla de los secretos familiares, habría sido bastante contradictorio terminarla encendiendo todas las luces.
Por qué recomiendo La víspera de Manuel Jabois.
Porque es una novela corta, inteligente y magníficamente escrita.
Pero sobre todo porque consigue hacer interesante algo dificilísimo: una familia pasando un día junta.
No hay grandes viajes.
No necesitamos decenas de personajes.
Ni siquiera necesitamos que transcurran semanas.
Un día.
Una casa.
Una madre.
Dos hijos.
Un marido.
Un pueblo revolucionado por una desaparición.
Y unas cuantas cosas que nadie quiere preguntar.
Con eso le basta a Manuel Jabois.
Me ha gustado especialmente cómo utiliza el misterio exterior para llevarnos hacia otro muchísimo más íntimo. Empiezas queriendo saber qué ha ocurrido con dos niños y terminas intentando comprender qué ha ocurrido durante décadas dentro de una familia.
Y Amalia…
Amalia se queda contigo.
No porque quieras conocerla.
Yo desde luego no tengo demasiado claro que quisiera tenerla de vecina.
Sino porque es uno de esos personajes que consiguen algo mucho más difícil que caer bien: resultar verdaderos.
Muy recomendable.
Ficha técnica:
- Título: La víspera.
- Autor: Manuel Jabois.
- Editorial: Alfaguara.
- Colección: Hispánica.
- Fecha de publicación: 21 de mayo de 2026.
- Número de páginas: 208.
- Nota de Janu Huerta: 9/10.
