Reseña La ciudad de las luces muertas de David Uclés

Reseña novela La ciudad de las luces muertas de David Uclés. Premio Nadal 2026.

Reseña novela ganadora del Premio Nadal 2026, La ciudad de las luces muertas de David Uclés.

Ya me leí en su día La península de las casas vacías, la novela con la que David Uclés se convirtió en el fenómeno literario del momento, con la que vendió a espuertas y que le colocó los halagos de gente como Ian Gibson o Irene Vallejo. Pues bien, ya aquella no me entusiasmó demasiado, y con La ciudad de las luces muertas, ganadora del Premio Nadal 2026, tengo que decir que la cosa ha ido a peor.

Antes de entrar en faena quiero dejar clara una cosa, porque en las redes hay mucho ruido y no quiero que se me confunda con según qué gente: soy una persona muy proclive al colectivo LGTBI, defiendo a Uclés en lo personal sin ningún tipo de matiz, y además siento simpatía extra por él porque yo también soy muy orgullosamente de pueblo, como el pueblo de Uclés, en Cuenca, que casualidades de la vida comparte nombre con su apellido. Dicho esto, lo que no me gusta de este señor no es el señor, es cómo escribe, que para mí, con perdón, no tiene ninguna gracia.

La novela arranca con un prólogo en el que Carlos Ruiz Zafón se pasea por Nueva York percibiendo señales inquietantes en el mar mientras observa que un cielo oscuro se acerca a la ciudad desde Europa, y a partir de ahí Barcelona entera se queda a oscuras y empiezan a desfilar por sus calles todo tipo de artistas ya fallecidos. Puede sonar sugerente sobre el papel, lo reconozco, pero para mí se queda ahí, sobre el papel.

De qué va la novela La ciudad de las luces muertas de David Uclés

La premisa es que, por un ritual relacionado con una frase de Nada de Carmen Laforet, Barcelona entera se sumerge en la oscuridad, y ese apagón provoca que todas las épocas de la ciudad convivan a la vez y que un puñado de escritores y artistas vuelvan a la vida y se crucen en encuentros de lo más improbable. Así, Picasso hace llorar a Simone Weil, Cortázar retrata a Laforet, Gaudí barniza a los transeúntes, Bolaño se adelanta a su propia muerte, García Márquez huye en una barca y George Orwell protege a Montserrat Caballé, Núria Espert y Jordi Savall de los proyectiles de la guerra. Además, un fotógrafo capaz de revelar con su cámara lo que todavía no ha ocurrido se une a todos estos personajes, que tratan de comprender juntos qué ha pasado y cómo recuperar la luz perdida.

Sobre el papel, un mosaico ambicioso de referencias culturales y homenaje a Barcelona. En la práctica, para mí, un desfile de cameos ilustres sin que pase gran cosa entre medias.

Por qué no recomiendo La ciudad de las luces muertas de David Uclés

No la recomiendo porque, sinceramente, no le veo la gracia ni entiendo del todo la fama que rodea a este autor. Entiendo que hay un ejercicio de estilo detrás, ese «realismo uclesiano» del que tanto se habla, pero a mí ese estilo se me hace cuesta arriba: mucha ocurrencia, mucho artista histórico paseándose por la novela, y muy poca historia que me haga querer pasar página. Ya me pasó algo parecido con La península de las casas vacías, así que empiezo a pensar que sencillamente esta forma de escribir no es la mía, y no pasa nada, para gustos los colores, pero mi papel aquí es contarte lo que a mí me ha parecido.

Si te gusta el realismo mágico muy desatado, las estructuras fragmentadas y los guiños culturales constantes, quizá a ti sí te funcione, porque de hecho parece que a medio país le está funcionando. A mí, esta vez, no.

Reseña gráfica novela La ciudad de las luces muertas de David Uclés

Ficha técnica:

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