Hija de la venganza de Michael McDowell, un entretenido thriller del autor de la saga Blackwater.
Más de una vez, esta es una de esas veces, me compro los libros solo porque no he leído nunca uno de esa editorial y me parece importante contribuir al sostenimiento del panorama editorial de nuestro país, más allá de las dos grandes editoriales que acaparan el grueso de los éxitos editoriales. ¿Me ha fascinado esta novela? Pues no la verdad. Pero tampoco me ha disgustado. Como he puesto en el título, es entretenida.
Hija de la venganza es una ficción histórica con tintes de novela de terror ambientada en Nueva York a finales del siglo XIX.
Michael McDowell se ha convertido en un superventas en España recientemente gracias a la saga Blackwater, que con más de un millón de ejemplares vendidos, ha situado en el mapa a la pequeña editorial catalana Blackie Books, cuyas ediciones, en base a este ejemplar, están muy bien, con unas guardas bonitas y eso sí, supongo que por el tamaño de la editorial los 24’90 euros del libro en el Corte Inglés me ha parecido un poquito caro. Traducido muy correctamente por Carles Andreu del original en inglés titulado: Katie, la primera edición en Blackie Books es de octubre de 2025, pero el libro es de 1982, publicado entonces por Avon Books y en 2015 por Valancourt Books. La cubierta muy bonita y atrayente es obra de Pedro Oyarbide y Monsieur Toussaint Louverture. Del autor de la novela Michael McDowell, fallecido en 1999 con solo 49 años por VIH lamentablemente, viene una semblanza muy interesante en las primeras páginas, en las que cuenta entre otras cosas, que fue un artista prolífico, autor de docenas de novelas históricas, policíacas, de terror gótico y también guionista. En esta semblanza dice, que McDowell era un escritor tan dotado para la alta literatura como pudieron serlo Balzac o Dumas, pero optó por escribir obras que llegasen al grueso de la población lectora. Esto lo veo claro en esta novela. Es sin lugar a dudas, una opción literaria de lo más respetable.
De qué trata Hija de la venganza de Michael McDowell.
Philomela Drax es una joven acostumbrada a sufrir, que se ha criado con su madre costurera, en New Egypt, un pueblo miserable relativamente cercano a Nueva York. Philo está tratando de solventar la ruina económica que las acecha a ella y a su madre, cuando les llega una carta de su abuelo, el padre de su madre, riquísimo y del que Philomela ignoraba totalmente su existencia y las motivaciones que propiciaron que ese hombre, expulsase de su vida a Mary, su hija. En la carta, el abuelo pide ayuda, porque tiene en su casa instalados a los Slape, una familia sin escrúpulos que le hace temer por su vida. Philo, que es bondadosa y necesita desesperadamente el dinero que el abuelo promete, acude en su ayuda de inmediato. En la granja del abuelo conoce a Katie, la hija de la familia, una joven como ella, con dotes de vidente y una querencia insana por el uso letal del martillo. No te desvelo más, pero hay muchas muertes violentas y explícitas por Nueva Jersey, Nueva York y Saratoga, pero también hay amor y amistad.
Porqué recomiendo Hija de la venganza de Michael McDowell.
Porque es entretenida y agradable de leer. Porque es un libro que pide que lo continúes leyendo. Nada especial la prosa eso sí, lecturas sencilla y clara, todo lineal, ninguna dificultad sintáctica. El final algo abrupto. Un poco caro el libro como ya he dicho, caro para la extensión y hasta para el contenido. Supongo que concluyo diciendo que Hija de la venganza es una lectura recomendable para quien no lea en exceso y no quiera calentarse la cabeza.
Ficha técnica:
Título: Hija de la venganza.
Autor: Michael McDowell.
Editorial: Blackie Books.
Fecha publicación: Octubre 2025 (Original de 1982).
Número de páginas: 406
Nota de Janu Huerta: 6
Otros obras de Michael McDowell:
Comentarios
Soy lectora compulsiva y he conocido esta novela gracias a la reseña de Janu, me la apunto sin dudar. La impresión que me ha transmitido es la de una historia tremendamente adictiva, de esas que mezclan aventura, oscuridad y personajes memorables hasta el punto de que cuesta dejar de pensar en ellos cuando terminas el libro. Me gusta la sensación de que no es esta una novela de terror convencional. Por lo que transmite la reseña, parece combinar el folletín decimonónico, el suspense, el humor negro y la crítica social, todo ello en una América de posguerra llena de codicia, desigualdades y personajes moralmente ambiguos. Esa mezcla es precisamente una de las señas de identidad más valoradas de Michael McDowell. Otro aspecto que me convence es que la reseña no vende el libro como una obra perfecta, sino como una lectura muy disfrutable por su ritmo, su atmósfera y la capacidad del autor para encadenar acontecimientos sin dar respiro al lector. Da la impresión de ser una novela pensada para disfrutar de la narración en estado puro, con giros, persecuciones y personajes extremos.
He decidido comprarme el libro Hija de la venganza después de leer este post porque transmite exactamente esa mezcla de oscuridad, tensión y magnetismo que uno busca cuando quiere perderse en una historia poderosa. El artículo deja claro que Michael McDowell —el mismo autor rescatado gracias al fenómeno Blackwater— vuelve a desplegar aquí su talento para el terror gótico, los personajes extremos y los giros narrativos que no dan tregua. Esa combinación de atmósfera opresiva, violencia casi ritual y humanidad desgarrada me convenció de que este libro no era solo “otro thriller”, sino una pieza literaria con carácter propio. Me llama mucho la atención el enfoque de la reseña sobre el trasfondo histórico: la América de 1871, los contrastes entre la opulencia y la miseria, y la presencia de un mal que no necesita lo sobrenatural para resultar perturbador. Esa mezcla de terror doméstico, crítica social y ambientación minuciosa me hizo sentir que el libro no solo entretiene, sino que deja huella. Este post transmite que Hija de la venganza es una novela que se lee con el corazón en un puño, llena de acción, atmósfera y personajes memorables. Y, sinceramente, después de esa lectura, era imposible no querer tener el libro entre mis manos.